No se, no se donde comenzar, era una mañana lluviosa en la que me encontraba con la respiración entrecortada, con el llanto contenido, al escuchar la voz de mi padre, reclamándome por lo que no hacía bien, recordar, recordar, eso me quitaba cada pedazo de aliento, no había más, seguí caminando entre la lluvia de aquel lugar, llover, llover, llover; no encontraba una salida fácil, las tareas, las imágenes, los vientos contrarios, respiré lentamente, y recordé aquel dolor de la costilla izquierda, me habían golpeado unos ladrones cuando salí del banco, se llevaron el dinero que era para comprarle a mi pequeña hija un regalo en reyes....
Necesito agua, necesito agua, necesito que todo terminé, ya no aguanto esta enfermedad, me mata, me mata...a lo lejos veo un hermoso lago, sí, un lago, es perfecto, ¿Por qué no? todo esta hecho una porquería en casa, divorcios, dolor, enfermedad, fallos, faltas de oportunidades, no trabajo, no escuela para mis hijos, no hay esperanza, y confiar en mí no puedo, me he equivocado tanto, no puedo más seguir con el ensombrecido paisaje.
Caminé cada vez más rápido a la orilla del lago hasta que llegué, me tiré de rodillas, temblaba, tenía frío, invierno, invierno...ya no quería pensar.
Me sumergí en el lago, y corte mi respiración.
-No hagas esto José.
Una voz que nunca había escuchado me sobre salto, y me asuste, no había nadie cerca y menos a esta hora, no era una voz conocida, la voz era tan autoritaria, solida. Salí del agua y respiré hondo.
-¿Quien eres?-De repente todo se iluminó, ya era de día, el hermoso paisaje me reconfortó, me sentí extraño, desorbitado, hacia unos segundos estaba apunto de morir, veía prados al rededor y había dejado de llover, el paisaje era estupendo. No podía ser Él yo no le importaba, nunca le importe, de ahí mi miseria, me había cansado de reclamarle y había preferido ignorar su existencia y gritarle cuando lo odiaba.
-Entiendo tu enojo, pero nunca me he olvidado de ti, cada noche que me gritabas que me odiabas, yo te abrazaba, sabes ¿por que? por que te amo.
Mi corazón se estremeció, su voz era muy dulce, clara, honesta, cada palabra me deshacía, me tocaba en lo más profundo. ¿Es normal que cuando una persona te grita que te odia tu le respondas con un abrazo? estaba confundido, pero su simple presencia me hacia sentir tranquilo, seguro, incluso podría decir que feliz.
-¿Qué me pasa? ¿Donde estamos? ¿Por que me pasa esto?-Mi voz se quebró, había guardado tanto por mucho tiempo y ahora solo quería dejarlo ir, dejar ir mi tristeza...las lagrimas resbalaron por mi mejilla sin detenerse, pero este llanto era diferente. El llanto hacia sentirme mejor.
-¿Como lo haces? ¿Eres tu el que provoca todo esto en mí?
El agua del lago se sentía tibia y el sol que estaba en su punto máximo no me quemaba sino que era como una dulce caricia a mi piel. Sollocé durante mucho rato,y después de llorar tanto y suspirar sentí tranquilidad.
-¿Sigues ahí?- pregunte.
-Siempre.
-¿Por que no dejaste que me ahogara? No entiendo como puedes amarme..
-Tu eres muy importante para mi, no quiero que sufras más, no quiero que estés lejos de mí,
tu tienes un propósito muy importante en mí.
-¿Yo? ¿Como puedo estar lejos?
-No hablas conmigo.
-Por que no me has ayudado.
-Acaso no he dicho "Clama a mí y yo te responderé"?
-Lo he escuchado en alguna misa o a esos señores que hablando ti en la calle.
-Me gustaría poder escuchar tus sueños, lo que te gusta hacer, todo lo que quieras contarme me importa.
-¿yo? ¿Solo soy un hombre pobre que no vale nada?
-Si no valieras nada no hubiera mandado a mi hijo a morir por ti, para que pudieras hablar conmigo.
-¿Hablas de...Jesús?
-Si, te amé tanto que mande a mi hijo, y el murió por ti, por que te ama.
Se hizo un silencio, se oían a las aves cantar, la tibia brisa...
-¿Esto es estar en tu precencia?
-Si
-Es...es...yo...creo...que...me equivoque respecto a ti, yo... me siento extraño, pero muy bien aquí.
-Naciste para estar aquí, conmigo.
-Pero mi familia...mi trabajo...
-Yo soy soberano de todo.
Estaba asustando pero su voz era cálida, verdadera, ¿Como podía odiarlo? después de todo no era como yo pensé.
-Quiero estar contigo...yo creo en tí, creo en que tu hijo murió por mí, por amor, no hay mentira en tu boca, sabes...he cometido tantos errores quisiera que me perdonaras por todo aquello. Quisiera que todo fuera diferente...
En ese momento algo broto en mí, una sensación extraña dentro de mi cuerpo,en mi interior, todo mi cuerpo sentía un fuego interior, de amor, de paz, de tranquilidad, cerre los ojos y llore, llore, pero este llanto no era de tristeza sino de felicidad mucha felicidad y paz.
-Estaré contigo siempre basta con que me llames yo te escucharé, no olvides este día, eres nuevo, y no dejes de buscarme que aunque no será de esta forma, yo estoy en todos lados, aprende de mí, y yo te guiaré a donde no te imaginas, confía en mí.
El fuego continuó incluso después de haber salido de ese lago de agua fría, siempre que invocara su precencia. Volví con mi familia y no deje de hablar con él nunca, mi vida cambió después de eso, la vida de mi familia cambió, no me conformé y seguí aprendiendo de él, y él me bendijo, nunca me sentí igual, nunca me sentí igual.
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